¿Qué tanto valoramos nuestros cuerpos?

Y aunque por las estadísticas hospitalarias, deberíamos contestar, que muy poco, es claro, que aunque parezcamos inconsecuentes, los seres humanos valoramos mucho, nuestro cuerpo y la vida misma, desafortunadamente, ello lo entendemos, cuando nos encontramos en peligro o enfermos, por ello, quien afirma valorar su cuerpo, debe prevenir, antes que lamentar y por ende, ingerir alimentos sanos, intentar mantener unas relaciones fraternales, equilibradas, cuidar nuestros ambientes y entornos, en fin, el cuidado, de todo lo que es, nuestro cuerpo y de lo que se alimenta, es la mejor demostración, de que verdaderamente le valoramos, es muy probable, que la principal razón de ser de las enfermedades, sea la de tendernos a la cama y revaluar nuestras existencias. 

Una perla anónima, afirma, que “la vida debe ser pensada mirando atrás; pero vivida mirando para adelante”.

Cuentan que en una cotidianidad, le preguntaron a un médico, al respecto de por qué consideraba al cuerpo humano, una máquina perfecta, pese a que éste estaba propenso a diario a cualquier tipo de enfermedad o virus. Por lo que el galeno contestó: – el cuerpo existe para y no por nosotros.

Y aunque la respuesta filosófica, nos puede conllevar a un alto número de elucubraciones, es claro, que el cuerpo humano pareciera existir independientemente de nuestra vida consiente, sí, como si tuviéramos un pequeño control remoto, interior para ciertas actividades; pero un total descontrol, sobre la mayoría de órganos y funciones de éste complejo instrumento de vida.

El texto de textos nos revela en Romanos 8:5, “porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu”.

Sólo por éste instante, elijamos el disfrutar de nuestras cotidianidades, ¡nos trasformaremos..!